Cómo ahorrar energía con medidas estructurales y del día a día

Idar Grupo trabaja para que sus instalaciones eléctricas sean cada vez más eficientes, lo que contribuye al ahorro de nuestros clientes. Aquí te traemos algunos consejos para que en casa también gastes menos energía.

Estructurales Son medidas que requieren más inversión, pero que se recuperan a largo plazo:

  1. Aislamiento del hogar. Con uno adecuado se puede reducir el consumo eléctrico hasta un 30%, especialmente en verano. Las ventanas de PVC son una de las mejores alternativas para proteger el hogar del frío y los ruidos.
  2. Energía solar térmica. Una instalación de este tipo para calentar el agua supone un gran ahorro a largo plazo, ya que se aprovecha la energía del sol.
  3. Calefactores de gas. Son más eficientes y económicos que los eléctricos.
  4. Bombillas de LED. Duran más y gastan hasta un 90% menos de energía.
  5. Los electrodomésticos adecuados. Los de la clase A+++ son los más eficientes. El precio de más que se paga se ahorra con creces durante la vida útil del aparato.
  6. Ajusta la energía contratada. Calcula lo que consumes y no contrates más potencia con la compañía eléctrica.

 

Pequeños gestos del día a día Se trata de hacer un consumo responsable de la electricidad. Son muchas pequeñas acciones que de por sí ahorran pequeñas cantidades de energía, pero que todas sumadas, a lo largo del tiempo, pueden ser realmente significativas:

  1. No dejar los aparatos en stand by. Cuando no se usan es mejor apagarlos completamente.
  2. No dejar luces encendidas en habitaciones que no estemos usando.
  3. No apagar y encender constantemente las luces de bajo consumo. Cuando más gastan es al encenderse, así que es mejor dejarlas más tiempo que estar apagándolas y encendiéndolas cada cinco minutos.
  4. Usar termostatos y programadores para calefactores. Si los tuyos son eléctricos, puedes emplear estos aparatos, bastante baratos, para tenerlos encendidos solamente cuando sean necesarios.
  5. Temperatura adecuada. No pases frío en verano (por demasiado aire acondicionado) ni calor en invierno (por la calefacción). Se recomienda una temperatura para el hogar de entre 21º y 26º.
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